Respecto a lo que escribí el pasado sábado en la anterior entrada, si me hacéis el favor, vamos a hacer como que no lo hemos leído. Vamos a demostrar que nosotros somos mejores que yo y olvidémoslo todo. Pelillos a la mar. Muchas gracias.
Después de la refrescante y purificadora lluvia que ha caído en Osaka durante los últimos dos días, todos nos encontramos mucho mejor.
Tan pronto como pueda continuaré con el relato de mi agradable paseo por Heijo-kyo, donde, por supuesto, no ocurre ningún suceso épico, si no apenas una anécdota sin importancia.
Y para alejar definitivamente el recuerdo de aquellas desaforadas palabras, os invito a escuchar esta bonita canción de Jeanette.
