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sábado, 31 de agosto de 2013

Un paseo por Hasedera.




Hoy no me encuentro con el ánimo para terminar de contaros el affaire de Heijo-kyo, pero como tampoco quiero estar de brazos cruzaos, voy a enseñaros unas fotos que hice hará unas dos semanas en Hasedera, un pueblo de carretera que trepa por la montaña al final del valle de Sakurai, también en la prefectura de Nara. 

Allí pasamos el día Mika y yo, caminando por sus calles de casas viejísimas, sin más objetivo que dar un paso tras otro. Fue uno de esos paseos donde el tiempo aminora su marcha y en algún momento casi parece detenerse.




Llegada a la estación de Hasedera.
Llegada a la estación de Hasedera.



Primera vista de Hasedera al salir de la estación.
Primera vista de Hasedera al salir de la estación.




Vista del angosto valle de Hasedera. Más abajo el valle se ensancha y se encuentra Sakurai, la capital del ayuntamiento. Un poco más allá el valle se abre definitivamente a la gran explanada donde están Gose, Ikoma, etc...




Otra vista al salir de la estación.



たばこ、tabaco.




Bajando desde la estación hacia la calle mayor.





Calle mayor de Hasedera.
Calle mayor de Hasedera.




Un Kura (granero tradicional) en Hasedera.




Una casa muy antigua. En otros lugares he visto casas de este tipo que tienen 300 - 400 años.
Son una preciosidad ¿verdad?.




Una tienda de "otsukemono" los encurtidos japoneses.
Una tienda de "otsukemono" los encurtidos japoneses.




En esta tienda hacían "Omochi" un dulce tradicional hecho a base de arroz.   El que compramos, de color verde intenso, es una variedad hecha con una hierba especial que se llama "Kusamochi". Riquísimo.
En esta tienda hacían "Omochi" un dulce tradicional hecho a base de arroz. 
 La variedad que compramos está hecha con una hierba especial, es de color verde intenso y se llama "Kusamochi".
Como todos los dulces japoneses, apenas tienen azúcar. A mí, al principio, me parecían sosos e insípidos, pero ahora mi paladar ha cambiado y me gustan muchísimo. Ahora me parece
que tienen un sabor sutil, complejo y delicado.




Otro "Kura"




Casa con una planta del delicado Susuki en la entrada.
Casa con una planta en el portal del delicado Susuki.




Bosque de Take en el camino hacia el templo budista de Hasedera.




Una tienduca de no se que.




Otra casa muy vieja.




Otro Kura.




Vista desde el templo budista, en la parte más alta del pueblo.




Otra vista desde el templo.




Más o menos esto es lo que puedo, o mejor dicho, lo que se contar de nuestro paseo por Hasedera.
Es una pena que el verdadero viaje esté en las imágenes que no fotografié y en aquellas cosas que no se decir. También en los olores y sonidos que, desgraciadamente, no se pueden compartir, pero que ya están dentro de nuestra habitación interior, mezclándose, confundiéndose con el resto de viejas imágenes, olores, sonidos, palabras...formando parte de ese material abstracto e inefable con el que nos vamos construyendo a nosotros mismos.