Páginas

domingo, 29 de septiembre de 2013

Cuatro segundos de Mika en una playa del este de Okinawa



¡Lo que tuve que pelear para que esta mujer permaneciera cuatro segundos sin moverse y así poder hacer esta estenopografía, no está en los escritos!...bueno, ahora si.



Mika en una playa de Okinawa.
Mika en una playa de Okinawa.



Las casas tradicionales de Okinawa



Estas son las casas tradicionales de Okinawa, de las que me quedé enamorao, son muy cucas ¿verdad?.
Son todas prácticamente iguales, de la misma forma y tamaño; de madera y con el tejado de arcilla roja, algunas veces pintado de blanco.
Una cosa curiosa es que no tienen puerta principal, si no varias puertas del mismo tamaño por las que se entra y sale indistintamente por cualquiera de ellas.
El jardín tiene un muro que le delimita, pero en la entrada de este muro no hay puerta.
Algunas veces ponen Ocha (te japonés) en el porche de la casa; cualquiera que pase por allí puede entrar en el jardín y tomar ese te.
Esta clase de hospitalidad Okinawense tiene un nombre que mi Sensei de japonés me ha dicho mil veces pero que no consigo recordar. A ver si en la próxima clase me entero.

Todas las casas tienen en alguna parte una figura de "Shisa", que debe ser algo así como un Dios o algo así, pero no me hagáis mucho caso; la verdad es que lo único que se de él es su nombre.
En la primera foto "Shisa" está a ambos lados de la entrada del jardín.






Casa tradicional de Okinawa con dos figuras de "Shisa" en la entrada del jardín.














sábado, 28 de septiembre de 2013

Okinawa



Queridos amigos silenciosos,
voy a contaros la historia de una voces que estoy escuchando.
No son cantos de sirena,
estoy seguro;
lo que habla es algo telúrico y ancestral de la isla.
No distingo las palabras
pero el mensaje es claro;
la esperanza de que todo puede ser absolutamente bueno y hermoso.
En Okinawa aun no ha ocurrido nada malo.


Viejas fantasías, sueños nuevos.
un kodomo jugando en la arena de coral bajo los acantilados;
la sonrisa limpia como  el agua de aquella Obaachan de la tienduca donde compramos Ocha en Nago;
los campos de caña de azúcar;
la tierra roja del campo;
las mariposas negras;
las caracolas blancas de los cangrejos ermitaños;
los árboles sin nombre;
los caminos por andar;
todas las cosas me están hablando.


Mika cantaba la canción de la isla,
mis ojos repasaban la sinuosa silueta de los arrecifes lejanos
mientras bajábamos por la colina del castillo de Nakijin
con los sentidos desnudos
en un paseo eterno y sagrado.
Las cigarras cantaban enloquecidas
y el viento traía un aroma dulzón y salado.
Entonces el tiempo futuro y  el tiempo pasado se hicieron un solo tiempo,
todo el tiempo comprimido entre la mano de Mika y mi mano.


Aun puedo sentir la caricia suave y turquesa del mar de Okinawa;
algo marino, ligeramente alcohólico me está llamando.
Los helechos arbóreos en un bosque de árboles raros
están diciendo mi nombre
y yo grito... ¡Okinawa! desde Cabo Manzamo.





Castillo de Nakijin en la costa norte de Okinawa.
Ruinas del castillo de Nakijin en la costa norte de Okinawa.
(Primera estenopografía con mi nueva Mikamatic.)




En Okinawa estrené mi nueva Mikamatic panorámica de medio formato, a la que he llamado "Isla Hermosa".
Desde siempre me han gustado este tipo de nombres. Me recuerdan a los nombres que le ponían a las casas de Suances cuando yo era niño.
Siempre eran nombres de dos palabras como "Villa Sol", "Costa Mar"...y cosas así.
Estaban escritos en letra cursiva doblando una varilla de hierro y pinchados en la pared al lado de la puerta principal.
Me parecían preciosos, eran como pequeños poemas de bienvenida.
No se si aun se sigue con esa costumbre.







...y esta es la versión original de "Shima uta" (La canción de la isla)




martes, 24 de septiembre de 2013

Shima uta.



Señoras y señores:
Acabamos de volver de viaje.
Tres días en Okinawa.
Los adjetivos conocidos no sirven; estoy tratando de inventar algunos nuevos.
Vengo en estado de shock.
Tengo mucha información y muy poco tiempo.
Si queréis os cuento algo mañana...o pasao.
...y si no queréis también.






Kodomos en una playa de Okinawa.
Kodomos en una playa de Okinawa.





De momento os pongo una fotuqui y una canción que es como un himno de Okinawa.
Su melodía es circular e hipnótica, si la canturreas un par de veces ya no eres capaz de expulsarla de la puñetera memoria.
Tiene un no se que primitivo y profundo que me encanta. Se llama "Shima uta" (La canción de la Isla).
Hay infinitas versiones; esta no la más conocida, pero es preciosa.










domingo, 15 de septiembre de 2013

Kuromon




Aunque la traducción literal de "Kuromon" es "La puerta negra", el significado real es "Plaza del pescado". 
Yo llevo aquí cuatro días y no soy quien para discutir estas cosas. Los japoneses están en su casa y hacen con su idioma lo que quieren.

Kuromon está en Nipponbashi, a diez minutos en bicicleta al sur desde nuestra casa. 
Aquí venimos algunas veces a comer el Sashimi más fresco y barato de Osaka y al único "Sento" (baños públicos) que abre los domingos.





Kuromon, Nipponbashi, Osaka.
Kuromon en Nipponbashi.




Caso "Heijo-kyo"
(Yo soy el más interesado en aclarar todo aquel asunto, pero cuando no se puede, no se puede. 
Con presiones no vais a conseguir nada. 
Lo estáis poniendo peor.)


jueves, 12 de septiembre de 2013

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Shodō





Shodō





martes, 10 de septiembre de 2013

A quien corresponda.



Los colores


Blanco y negro, la perfecta dualidad del mundo. El día y la noche;  la luz y la sombra; lo masculino y lo femenino; la vida y la muerte;... Cada cosa está ligada indisociablemente a su contraria; así de simple.

...pero, cuando ya estaba todo el trabajo terminado, de repente, como salidos del sueño de un mago genial, aparecen los colores; absurdos e innecesarios; como una propina; un derroche de alegría; una demostración de fuerza de alguien que antes de irse quiso decir..."Y ahora mirad lo que soy capaz de hacer"...

...y fue y se inventó el vibrante amarillo, el sedoso violeta,  el salvaje rojo y el profundo azul...solo para hacernos felices.

No se vosotros, pero yo quiero dar las gracias a quien corresponda por el detalle.

































Estas pinturas a la cera las hice también al volver del viaje que hicimos a "Ine".









domingo, 8 de septiembre de 2013

Ine



Hice esta pintura a la cera cuando regresé del viaje que hicimos a "Ine" un pueblo costero de la prefectura de Kyoto. ¡Qué sitio tan bonito!. 
Si queréis podéis ver las fotos de aquel día en este enlace. Fotos de Ine.




Ine
Ine







sábado, 7 de septiembre de 2013

Mi nuevo blog




Como ahora estoy con la fotografía estenopeica que vivo sin vivir en mí, he abierto un blog nuevo para poner juntas todas las estenopografías que vaya haciendo. 

Después de descartar otros títulos más poéticos, al final elegí uno mucho más simple y evidente, "Estenopografías"...y najando.

Sin tardar mucho os contaré lo de Heijo-kyo, que eso si que tiene miga.


***

Ikono para mi blog "Estenopografías"



jueves, 5 de septiembre de 2013

Un brillante colofón.






A partir de hoy, el buceador "Tajomaru" será el encargado de anunciar el final de las entradas de Nagareru Monogatari.

Yoroshiku onegaishimasu.