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domingo, 29 de diciembre de 2013

Heijo-kyo, el regreso




Ayer volví a Heijo-kyo, el que fue palacio imperial de Japón en el siglo VIII y que está en las afueras de la ciudad de Nara.
La primera vez que fui hacía más de 40 grados de temperatura; aquella infernal peripecia la conté en esta otra entrada; ayer rondaríamos los 0 grados, pero yo iba pertrechado para el frío hasta los dientes, mis legendarias Chirucas incluidas, llevaba comida y bebida (cerveza, claro) suficientes y, como la otra vez, iba solo, así que nada podía poner freno a mi instinto merodeador.
Estas son algunas de las cosas que vi.






Pinchar en las fotos para ver en grande



Campo de Susuki y al fondo el palacio imperial de Heijo-kyo.




Paisaje en la explanada de Heijo-kyo.




En este lugar me paré a comer. Ahora he cambiado el pan con jamón y queso y la cerveza Mahou que llevaba siempre en mis excursiones por Castilla, por el Onigiri y la cerveza Kirin que llevo cuando salgo al campo en Japón. El Onigiri son unas bolas de arroz cocido, normalmente forradas con algas Nori y rellenas con distintas cosas, las cuales yo devoro sin miramientos. Por poneros un ejemplo, al pie de ese árbol me zampé tres.




Este es el paso a nivel de unas vías que atraviesan el recinto de Heijo-kyo. Hacia la derecha se va a la ciudad de Nara y hacia la izquierda a Osaka. No he visto lugar con más tráfico de trenes que este; es increíble, cada tres o cuatro minutos pasa uno. 
El guardavía que está siempre allí conoce muy bien su trabajo; cuando se bajan las barreras porque va a venir el tren, te dice que no pases, sin embargo, cuando se levantan porque el tren ya se ha ido, te invita amablemente a que cruces, "douzo". Gracias a Dios no se confunde nunca.




Grupo de árboles y Susuki en Heijo-kyo.




Campo de Susuki y al fondo, al pie de la montaña, la ciudad de Nara.




Otro lugar dentro del recinto de Heijo-kyo.




Matas de Susuki.




Ese árbol solitario es un roble japonés de aspecto muy raro. No parecería un roble en absoluto si no fuera porque bajo él, el suelo está lleno de bellotas. 




"Yuugata", atardecer en Heiyo-kyo.




Tengo algunas fotos más de este día; hice un carrete completo con mi vetusta "Praktica super tl 1000" y mi viejísimo objetivo de 30mm, Lydith Meyer-Optik Görlitz  f/3.5, pero hoy ya no tengo más tiempo para el ordenador. A ver si las subo un día de estos.















Este combate de Sumo es la final del Basho de Noviembre. Luchaban Hakuho y Harumafuji, el último es mi sumo san favorito. Los dos son mongoles y los dos son "Yokosuna" un título que se le da a los más fuertes. Normalmente solo hay un Yokosuna, que haya dos como ahora es muy raro.
La rivalidad es enorme y en este combate final se decidía quien ganaba el basho, campeonato que dura 15 días y donde todos tienen que luchar contra todos. 
Yo no pude ver el combate en directo, Mika y yo estamos de excursión, pero cuando llegué a casa lo primero que hice fue buscarle en internet y semejante alegría me llevé cuando vi que otra vez había ganado Harumafuji a Hakuho en una final.