Ya dije en otra entrada que ya no me va ese rollo de tirar muchas fotos del mismo tema para ver cual queda más bonita; es algo que ya no hago nunca...salvo algunas veces.
Esta fue una de esas algunas veces. Después de hacer la primera foto, di unos pasos y disparé otra vez, sin saber muy bien porque.
El momento de encontrarse con una imagen y fotografiarla, es delicado y único. Si se dispara una segunda vez, se rompe la poesía, el pacto breve y sutil entre la imagen y tú. El segundo disparo es una pequeña traición; un acto de soberbia; un deseo de influir ilegítimamente en la imagen. Y yo, cada vez más, intento ser un observador humilde y silencioso.
Pero mi forma de avanzar siempre ha sido dando dos pasos hacia delante y uno hacia atrás. ...y para muestra un botón.
El momento de encontrarse con una imagen y fotografiarla, es delicado y único. Si se dispara una segunda vez, se rompe la poesía, el pacto breve y sutil entre la imagen y tú. El segundo disparo es una pequeña traición; un acto de soberbia; un deseo de influir ilegítimamente en la imagen. Y yo, cada vez más, intento ser un observador humilde y silencioso.
Pero mi forma de avanzar siempre ha sido dando dos pasos hacia delante y uno hacia atrás. ...y para muestra un botón.
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| Cabaña de aperos de labranza cerca de Heijo-kyo, en las afueras de la ciudad de Nara. |
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| La misma cabaña |



